Un paso más hacia el ministerio

El pasado 19 de marzo, Solemnidad de San José, fueron admitidos a las Sagradas Órdenes cinco seminaristas de nuestra Diócesis. La celebración tuvo lugar en la Parroquia San José Artesano de Lomo Blanco, en Las Palmas de Gran Canaria, y estuvo presidida por nuestro obispo, Don Francisco Cases Andreu. Fue un día de mucha alegría y emoción tanto para los admitidos a Órdenes, que han dado un paso más en su proceso de formación al sacerdocio, como para todo el Seminario, así como un día de esperanza para nuestra Iglesia diocesana.

¿Qué es el rito de admisión a las Sagradas Órdenes? Este rito se realiza cuando consta que el propósito de los aspirantes ha alcanzado la madurez suficiente, apoyado en las dotes necesarias, a juicio tanto del candidato, quien lo manifiesta públicamente en este acto, como de la Iglesia, quien, en la persona del Obispo, acepta la petición de admisión. De esta forma, los candidatos quedan encomendados tanto al Obispo como al pueblo de Dios, que cumplen el mandato del Señor de orar por los trabajadores de la mies. La Iglesia, Madre, acoge la respuesta generosa de sus hijos que deciden entregarse al servicio de Dios y de los hombres, invitándoles a acoger las mediaciones formativas delegadas para este fin. Nuestros cinco seminaristas nos cuentan cómo lo han vivido:

Jonathan Almeida: He vivido la admisión a Órdenes con gran alegría. Para mí, ha supuesto un paso más en la formación hacia el ministerio ordenado, siendo consciente de lo que ello significa: servir a Cristo y a su Iglesia. Doy gracias a Dios por este don inmerecido.

David Castillo: Estos días, en la oración, he estado haciendo un recorrido por la vocación de San José y he podido acoger la admisión a las Sagradas Órdenes como un gran don por el cual, el Señor me llama a hacerme «invisible» para hacer visible a Él. Una vocación para la misión, que no merezco y ante la cual solo puedo expresar una inmensa gratitud, y en la que ha sido indispensable la cercanía y el acompañamiento de toda la comunidad diocesana. Gracias a todos. Espero poder devolverles algún día en la labor pastoral y las oraciones, lo recibido en esta solemnidad de San José, en la que la Santa Madre Iglesia me ha acogido en su seno como candidato al ministerio presbiteral. Gracias también a nuestro obispo y formadores, que nos han guiado hasta este día, como unos padres guían a sus hijos; con caridad.

Inocencio García: El haber recibido la admisión a las Sagradas Órdenes ha supuesto para mí una gran alegría y una invitación a continuar respondiendo a mi vocación y donación a la Iglesia de Canarias.

Jonathan Ravelo: Haber sido admitido a Órdenes por la Santa Madre Iglesia ha supuesto para mí una inmensa alegría, que me lleva a un profundo agradecimiento a Dios y a todas aquellas personas que me han acompañado, y que me siguen acompañando, en este camino de verificación de mi vocación. Este momento lo he vivido también con responsabilidad, ya que me invita a seguir profundizando y perfeccionando todas las dimensiones de la formación sacerdotal para que algún día, si Dios quiere, pueda llegar a ser testigo de Cristo en el mundo como sacerdote.

Gerardo Valbuena: Para mí, celebrar el rito de admisión a Órdenes con mis compañeros y con toda la comunidad cristiana ha sido un motivo de alegría que me alienta a continuar el proceso de formación; un proceso que, aunque no está ausente de dificultades, es apasionante.

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En breve

  • Para los días del Triduo Pascual el Seminario Menor ha organizado una Pascua vocacional en la parroquia de Ntra. Sra. de las Nieves, en El Palmar de Teror.
  • Por otro lado, siguiendo la experiencia positiva del año pasado en Lanzarote, los días 21 y 22 de abril el Seminario nos trasladaremos a Fuerteventura para conocer su realidad social y eclesial, al tiempo que hacer presente el Seminario en la Isla participando del Encuentro insular de Pascua y visitando sus parroquias.
  • Por último queremos agradecer desde estas páginas la acogida y las muestras de cercanía y cariño que hemos recibido en nuestras visitas a numerosas comunidades parroquiales con motivo del Día del Seminario. Ojalá que la preocupación por las vocaciones, en particular las vocaciones sacerdotales, no se reduzca a un solo día en el año, sino que sea una constante en nuestra acción pastoral y en nuestra oración.

(Artículo publicado en el mensual diocesano Iglesia al Día
de abril de 2018)

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