Lectorado y acolitado

Con la reforma introducida por el Concilio Vaticano II y su aplicación llevada a cabo en 1972 por, el próximamente santo, Papa Pablo VI las entonces llamadas «órdenes menores», que comenzaban con la tonsura y seguían con el Ostiariado, Lectorado, Exorcistado y Acolitado hasta llegar al subdiaconado, con el que se iniciaban las «órdenes mayores», fueron modificadas y sustituidas por los «ministerios laicales» de lector y acólito. La recepción de estos dos ministerios en la etapa de estudios teológicos del proceso formativo del seminarista son dos momentos singulares que se viven con especial intensidad. En efecto, como afirma la nueva Ratio, El don de la vocación presbiteral: «ambos ministerios, junto con una conveniente preparación espiritual, facilitan una vivencia más intensa de las exigencias de la etapa configuradora, dentro de la cual, por cierto, es oportuno ofrecer a los lectores y acólitos ámbitos concretos para ejercer los ministerios recibidos, no solo en la liturgia, sino también en la catequesis, la evangelización y el servicio al prójimo» (RFIS, 72)

El pasado 12 de mayo, dos de nuestros compañeros, Inocencio y David, fueron instituidos lectores en la parroquia de San Miguel Arcángel, en Valsequillo, donde David se encuentra de pastoral, y el sábado 16 de junio, a las 19:30 h., recibirán el acolitado en la parroquia de la Virgen de la Vega –en la Vega de San José–, en la que Inocencio realiza su formación pastoral. A ellos les hemos pedido que compartan con nosotros cómo han vivido y se preparan a vivir la recepción de estos ministerios.

Jacob David Castillo Acosta

Al ser instituido como lector, me he sentido llamado por el Señor –siguiendo al próximamente canonizado Pablo VI– a procurar, con todo empeño y con todos los medios,  conseguir más plenamente el suave y vivo amor, así como el conocimiento de la Sagrada Escritura, para llegar a ser más perfecto discípulo del Señor. Este ministerio de lector,  ya conocido en tiempos de San Justino o San Hipólito, y que nos recuerda la figura de Jesús leyendo el profeta Isaías en la sinagoga de Nazaret, me invita a ser consciente de que formo parte de una Tradición de la Iglesia y, a su vez, que es ella misma, la Iglesia, el ámbito donde el Señor me llama a profundizar en el sacerdocio, y de modo particular en el amor a la Escritura.

Así mismo, espero y deseo responder a la misión de lector que el Obispo me ha encomendado con su invitación: «lo primero es que la Palabra de Dios permanezca en vuestro corazón y deis testimonio de ello». Estas palabras, en las que resuena la actitud de nuestra madre María, me invitan a cumplir con firme propósito aquello para lo que he sido instituido en la Iglesia: proclamar la Palabra de Dios. Pero no sólo ésta, sino que el lectorado conlleva también otras funciones como la instrucción de los fieles para recibir los sacramentos, la propia formación de aquellos que de forma extraordinaria proclaman la Palabra de Dios o incluso la dirección de los cantos. En suma, el lectorado –para mí– consiste en enamorarme más de la Palabra de Dios.

Inocencio Pablo García Ramírez

El próximo día 16 de junio seré, junto a mi compañero David, instituido acólito por nuestro Obispo D. Francisco Cases Andreu en la Parroquia Virgen de la Vega. Con dicho ministerio se me encomienda un servicio para ofrecer mi ayuda a los sacerdotes en el altar, para poder dar la comunión en las misas y llevarla también a los enfermos. Tengo que decir que me siento muy feliz con el gran regalo que se me confiere.

Desde que comencé mi formación como seminarista me he ido preparando para este acontecimiento, pues el ministerio del acolitado me acerca un poco más hacia el sacerdocio ordenado. Debo destacar que la manera más idónea que me ha ido configurado a ser candidato a dicho ministerio es la vocación a la que me siento llamado, vivida en la comunión eclesial. Considero que una de mis fortalezas en este proceso ha sido la oración personal; ya que la oración me va configurando con la ayuda del Espíritu Santo, quien también es el garante para que se dé una verdadera transformación interior. Por otro lado, la celebración de los sacramentos también me ha ayudado a dar un mayor sentido a esta recepción del ministerio del acolitado, en particular la participación en la celebraciones litúrgicas de la Diócesis o de la Parroquia de la Virgen de la Vega me han ido preparando para ser un buen acólito. El ministerio que se me concede no es algo que se me confía únicamente para mí, sino que, es un presente para toda la comunidad diocesana. Deseo llevar a cabo un buen servicio como acólito en las celebraciones litúrgicas que pueda ser un medio del que el Señor se sirva para inspirar nuevas vocaciones al ministerio ordenado entre los jóvenes de nuestras comunidades cristianas.

Otras noticias
  • Sábado 16 de junio a las 19:30h en la Parroquia Virgen de la Vega institución de acólitos de Inocencio Pablo García Ramírez y Jacob David Castillo Acosta.
  • Del 25 al 29 de junio, en Tafira, tendrá lugar el Campamento vocacional organizado por el Seminario Menor para chicos de 12 a 17 años. Para más información, contacta con el Seminario llamando al teléfono 928 356 262 o via Twitter @SemDioCanarias.

(Artículo publicado en el mensual diocesano Iglesia al Día
de junio de 2018)

Anuncios