«Cultivar las semillas de vocación en el Seminario Menor»

Bajo este título se celebró en Madrid del 18 al 20 de enero el 38º Encuentro de Rectores y Formadores del Seminario Menor, organizado por la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades, que congregó a 57 formadores de 29 Seminarios Menores. Entre ellos estaba nuestro vicerrector, y responsable del Seminario Menor, Eloy Santiago, al que entrevistamos para que comparta con todos los lectores la experiencia vivida y, además, presente el Encuentro de Seminaristas Menores de Bachillerato de toda España que se celebrará en Gran Canaria del 7 al 11 de julio.

En primer lugar, Eloy, queremos preguntarte por el Encuentro de Madrid, ¿cuál fue tu experiencia y qué destacas del mismo?

La experiencia fue bastante positiva. El mero hecho de encontrarnos los que trabajamos en este ámbito específico de la pastoral de la Iglesia para compartir nuestras inquietudes, preocupaciones, dificultades e ilusiones supone un estímulo personal que te anima a seguir adelante en esta tarea, no siempre fácil. Además en esta ocasión el Encuentro ha tenido un carácter más concreto y vivencial. Las ponencias han estado a cargo de rectores y obispos vinculados a la realidad eclesial del Seminario menor que han hablado principalmente desde sus experiencias. Al final hemos reafirmado la convicción de que el Seminario menor tiene sentido y es necesario hoy en día cuando vivimos en una sociedad y cultura que no cultivan el aspecto vocacional, y no me refiero solo a la vocación sacerdotal, sino a descubrir la vida como vocación, llamada. Ahora bien, hablamos de un Seminario menor entendido no como un Seminario mayor «en miniatura», sino como un espacio en el que – como afirmaba el Concilio Vaticano II– «cultivar las semillas de la vocación» (Optatam totius, 3), semillas que están presente ya cuando se es niño, como nos atestigua no sólo el caso de personajes de la Escritura como Samuel, sino la experiencia de muchos sacerdotes y consagrados.

Quizás haya personas en nuestra diócesis que no sepan que aquí existe el Seminario Menor ni cómo funciona, ¿qué les dirías?

Seguramente es así. Hay personas que desconocen su existencia e incluso las hay –y quizás esto me preocupa más– que son críticas con el mismo, y no me refiero críticos con el modo en que se está llevando adelante, lo que es totalmente legítimo, sino que ven el Seminario menor como una institución del pasado que no tiene sentido o como un lugar en el que se impide que el muchacho crezca con libertad en un ambiente normal. No es así, y les invito a que se acerquen y conozcan el Seminario y los seminaristas menores para que se les quite esos prejuicios. Vamos a ver, muchos padres cuando ven en un hijo cualidades para algún deporte, la danza o la música, y que además le gusta, ¿no lo apuntan a un club o a una escuela para que pueda cultivar esas cualidades y, quién sabe, poder llegar incluso a ser un profesional en ese campo? Son muchísimos los que lo hacen y ninguno los critica porque les está impidiendo crecer y madurar con libertad o normalidad a su hijo, sino que se les felicita por cultivar y promover esa inquietud de su hijo. Pues, ¿por qué  no puede pasar lo mismo con ese niño o muchacho que tiene cierta atracción hacia el sacerdocio o tiene cierta sensibilidad hacia la vida de fe y de servicio a los demás?

Es verdad. Bueno, y en ese sentido, el Seminario menor de nuestra diócesis, ¿qué les ofrece?

Pues les ofrece justamente ese espacio en el que discernir y cultivar esa semilla vocacional. Mientras en algunas diócesis aún se mantiene el Seminario menor como centro de estudios de secundaria e instituto propio y con un régimen de vida de internado, en nuestra diócesis desde hace años existe en la modalidad de Seminario en familia. Es decir, los muchachos que lo forman, en la actualidad 15, de 12 a 17 años, viven con sus familias y estudian cada uno en su centro educativo. El Seminario lo que les ofrece es una convivencia mensual de fin de semana en la que además de compartir momentos de estudio y deporte, como cualquier muchacho de su edad, se posibilita también unos espacios de oración y se les ofrece una formación humana y cristiana, abierta a la búsqueda de la voluntad de Dios en sus vidas. En definitiva se trata de acompañar y cultivar esas semillas de vocación que pueden estar presentes, de forma germinal, en sus vidas.

Encuentro Seminario Menor 2019
Asistentes al Encuentro de Rectores y Formadores de Seminarios Menores (enero 2019)

(Artículo publicado en el mensual diocesano Iglesia al Día
de febrero de 2019)