«Di SÍ al sueño de Dios»

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Con este lema, el próximo 12 de mayo, IV Domingo de Pascua, Domingo del Buen Pastor, la Iglesia celebrará la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, celebración a la que en España, se ha incorporado en los últimos años la Jornada de oración por las Vocaciones Nativas. Hemos pedido a Alejandro Carmona, seminarista de segundo curso, natural de Arrecife y miembro de la Delegación de Pastoral Vocacional, nos presente el Mensaje Pontificio con motivo de esta celebración.

 

Alejandro Carmona Arrocha

En su mensaje para la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, que lleva por título «La valentía de arriesgar por la promesa de Dios», y que tiene como trasfondo el texto de la llamada de los primeros discípulos que encontramos en el evangelio de Marcos (Mc 1,16-20), el Papa se hace eco de los dos grandes acontecimientos vividos recientemente y que tienen como denominador común los jóvenes: el Sínodo y la Jornada Mundial de la Juventud celebrada en Panamá.

Efectivamente, el texto nos presenta la vocación como una respuesta confiada a la promesa de Dios, manifestada en Jesús, a llevar a cabo su proyecto aquí y ahora. Esto supone para nosotros, además de confianza, valentía, pues la vocación es arriesgar por Él, ya que supone abrirse a un presente y un futuro desconocido, aunque ilusionante.

Dicha llamada no la reciben unos pocos, sino todos los bautizados. El sacramento del Bautismo nos recuerda que nuestra vida es un don, un regalo de Dios, cargado de amor que debemos recibir con gratitud y entrega, como lo hizo Jesús de Nazaret. Y esto supone que la vocación, aun siendo de carácter personal (nos llama por nuestro nombre), se inscribe en un contexto comunitario, en la Iglesia, y es alimentada por la vida fraterna, la oración y la celebración de los sacramentos.

Como hemos dicho antes, la vocación es personal, por tanto, cada bautizado tiene una llamada distinta, y, del mismo modo, cada uno ofrece una respuesta distinta. Por ello, el Papa habla de la vida cristiana que transforma la sociedad desde el apostolado seglar (familia, trabajo, política, etc.) y la vida religiosa y el ministerio ordenado, que «entusiasma y asusta».

Frente a esta realidad, el Papa nos recuerda que «no hay mayor gozo que arriesgar la vida por el Señor» y nos llama a dos cosas: la primera, destinada a los jóvenes, que no sean sordos a la llamada de Dios y que sean valientes, que se fíen de su promesa; y, la segunda, a toda la Iglesia, que tenga un compromiso por y para las vocaciones, que los cristianos acompañemos a los jóvenes y que estos tengan un profundo discernimiento vocacional, en medio de un mundo que quiere acallar dicha llamada.

El Papa Francisco termina resaltando la figura de María, modelo de persona vocacionada que, frente a las dificultades, confió en la promesa de Dios, arriesgó y, por eso, cambió el rumbo de la historia.

Con motivo de esta doble Jornada vocacional, las Delegaciones de Pastoral Vocacional  y de Misiones organizamos una oración vocacional que tendrá lugar el viernes 10 de mayo a las 20h. en la parroquia Jesús de Nazaret, de Siete Palmas. Te invitamos a participar.

«Queridos amigos, no siempre es fácil discernir la propia vocación y orientar la vida de la manera correcta. Por este motivo, es necesario un compromiso renovado por parte de toda la Iglesia –sacerdotes, religiosos, animadores pastorales, educadores– para que se les ofrezcan, especialmente a los jóvenes, posibilidades de escucha y de discernimiento. Se necesita una pastoral juvenil y vocacional que ayude al descubrimiento del plan de Dios, especialmente a través de la oración, la meditación de la Palabra de Dios, la adoración eucarística y el acompañamiento espiritual» (Francisco, Mensaje para la LVI Jornada Mundial de oración por las vocaciones).

(Artículo publicado en el mensual diocesano Iglesia al Día
de mayo de 2019)

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