Los curas acompañantes

La formación de los candidatos al sacerdocio no es tarea exclusiva de los formadores, sino que en ese proceso son numerosas las personas que, de una u otra manera, contribuyen en el proceso formativo del vocacionado, desde la misma familia hasta el Obispo pasando por los profesores y tantos otros. Un lugar destacado ocupan, sin lugar a dudas, los que denominamos «curas acompañantes», es decir, los párrocos de las comunidades parroquiales donde los seminaristas realizan su experiencia pastoral, en función del momento formativo en el que se encuentren.

Así encontramos a los seminaristas de la primera y segunda etapas, llamadas discipular y configuradora, que van a sus destinos pastorales los sábados y domingos. En este grupo encontramos a Juan Medina que ha estado con D. Roberto Ramírez, párroco de Jesús de Nazaret, en Siete Palmas, y la Ascensión del Señor, en Las Torres; Daniel Romero con D. Agustín Sánchez en Ntra. Sra. del Carmen, La Isleta; Alejandro Carmona con D. Agustín Monroy en la parroquia del Espíritu Santo en Ciudad Alta; Yeray Martel con D. Juan Molina en S. Matías, Artenara, y Ntra. Sra. del Socorro, Tejeda; Samuel Rubio con D. Juan Jesús García en S. Francisco de Sales y S. Nicolás, en Las Palmas; y David Castillo con D. Antonio Perera en Ntra. Sra. del Pilar. Ellos han conjugado el estudio del grado en teología en el ISTIC de lunes a viernes con la pastoral los sábados y domingos, muchas veces limitada a su presencia en las celebraciones y algunas visitas, sobre todo a enfermos, pues son pocas las parroquias que ofrecen actividades pastorales de grupos durante el fin de semana.

Mayor integración en la parroquia ha tenido Jonathan Ravelo que ha estado con D. José Ramírez en Sta. Rita de Casia, en Ojos de Garza, y Santiago Apóstol, en Lomo Cementerio. Al haber concluido el grado en teología, este año se ha dedicado más a los cursos propios de formación ministerial que ofrece el Seminario y a una mayor inserción en la parroquia desde los jueves hasta el domingo colaborando en la catequesis de padres y grupos de jóvenes, entre otros ámbitos.

Por último encontramos los que están en etapa de síntesis vocacional o pastoral, quienes viven en la parroquia la semana entera, reservando un día para la formación en el Seminario, los miércoles. En este grupo encontramos a Jonathan Almeida que ha estado con D. Antonio Juan López en S. Rafael de Vecindario, y en aquella zona pastoral pluriparroquial; Inocencio García que ha estado con D. Antonio Viera en la parroquia Virgen de la Vega, de Las Palmas; y Gerardo Valbuena con D. Víctor Domínguez en S. Antonio Abad, de Tamaraceite, y la zona pastoral interparroquial. Ellos se incorporan más a la vida parroquial y sus distintas actividades: catequesis, Cáritas, liturgia, jóvenes, pastoral de la salud, atención en archivo parroquial…

En el Seminario valoramos la disponibilidad de los sacerdotes y las comunidades que acompañan a los seminaristas en esa formación pastoral tan necesaria, y no siempre fácil, para que un día puedan ser pastores «con olor a ovejas», como afirma el Papa Francisco. Por esta razón todos los años, al acabar el curso mantenemos una reunión con los curas acompañantes para valorar la presencia y actividad de los seminaristas, así como acoger sus sugerencias que siempre son de tanta ayuda; reunión que en este curso tuvimos el pasado 21 de mayo. Desde esta página de Iglesia al día nuestro agradecimiento a estos párrocos y las comunidades parroquiales que contribuyen de esta manera en la formación de nuestros futuros pastores. ¡Gracias!

«La formación sacerdotal debe estar impregnada de un espíritu pastoral, que los haga capaces de sentir la misma compasión, generosidad y amor por todos, especialmente por los pobres, y la premura por la causa del Reino, que caracterizar el ministerio público del Hijo de Dios; Actitudes que se pueden sintetizar en la caridad pastoral»

(El don de la vocación presbiteral, 11).

 

 

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