¡Un nuevo presbítero!

¡Nuestra Diócesis quiere cerrar el año con broche de oro! Y es que el sábado 30 de diciembre será ordenado presbítero el diácono Pedro Luis Martínez Rodríguez, a las 11:00 h. en la S.I.B. Catedral de Santa Ana. Con gran gozo y alegría queremos invitar a toda la comunidad diocesana a participar de esta gran celebración y a orar por Pedro y su nuevo ministerio. Con motivo de su ordenación, le hemos invitado a que, desde Roma, donde se encuentra actualmente cursando estudios de teología bíblica, comparta con nosotros sus sentimientos en estos momentos previos a recibir las sagradas órdenes. También hemos querido escuchar el testimonio de su madre, Doña Rafaela Rodríguez, y el del cura que lo acompañó en su etapa pastoral, D. José Domínguez.

 

Pedro Luis Martínez Rodríguez

Estoy próximo, Dios mediante, a iniciar una etapa en mi vida realmente maravillosa, ¡¡¡voy a ser ordenado sacerdote!!! Se agolpan muchas emociones y, a la vez, la serenidad interior de quien se sabe llamado a una misión muy especial. Echo la mirada hacia atrás y veo un maravilloso camino que se inició hace ya bastantes años, pero que empezó a tomar forma aquella primavera de 2011 cuando, gracias a la insistencia de mi párroco Juan Maria Mena, llegué por primera vez al Seminario Diocesano la Inmaculada Concepción, en Lomo Blanco. No pensaba yo que mi camino de discípulo me llevara al sacerdocio, pero, como siempre en mi vida, para el Señor todas mis sendas le son familiares.

Tanto que agradecer a Dios, tanto que agradecer a tantas personas, que si las enumero, me dejaré alguna, y me sentiré fatal. Agradecer a nuestro Obispo, don Francisco Cases Andreu, la confianza que siempre me ha mostrado, así como su testimonio de vida, para mí un ejemplo; ser pastor en la Iglesia no es nada fácil, menos en estos tiempos. Una mención también al equipo de formadores del Seminario, en particular para don Salvador Santana, mi rector todos estos años, que siempre ha confiado en mí y en todo me ha ayudado.

Hay muchos sacerdotes a quien debo agradecer su testimonio, su ministerio, que han hecho que crezca en mí el deseo de seguir a Jesus a través del servicio al pueblo de Dios, en esta maravillosa porción del mismo que se encuentra en esta bendita tierra canaria.

Un pequeño recuerdo a los párrocos que en estos años de formación me han acompañado y me han reforzado en mi vocación: don Roberto Espinosa, párroco del Santísimo Cristo de Guanarteme; y don José Dominguez, párroco de Santo Domingo de Guzmán, donde he desarrollado mi última etapa pastoral, con una implicación mayor en la vida de la comunidad. ¿Qué puedo decir de la comunidad de Santo Domingo y de su párroco? No acabaría de agradecer tanto. Una comunidad viva y un cura increíble, un espejo donde mirarse. En último lugar dejo la primera comunidad donde estuve y a la que tanto quiero, la parroquia de Nuestra Señora la Virgen de la Vega. Una comunidad a la que estoy tan agradecido y al que entonces era su párroco, muy especial para mí, don Policarpo Delgado, o Poli; que está intercediendo por todos, siempre tan sonriente. Él estaría tanto o más feliz que yo; él tiene «gran culpa» de que yo este hoy aquí.

El sacerdocio es un don que uno, desde la humildad y sencillez de vida, intenta ofrecer al Pueblo de Dios. No hay nada más maravilloso, nada que llene más una vida, que sentirse amado por padre Dios, llamado a entregar la vida a Él y al pueblo de Dios y hacerlo a través del sacerdocio. Dios no quita nada, al contrario da todo.

No se puede pedir más o bueno sí, ¡¡¡dos cosas!!! El día 30 de diciembre seré, Dios mediante, ordenado sacerdote, en nuestra maravillosa Catedral de Santa Ana, a las 11h. Me encantaría que me acompañaran, es la comunidad la que hace grande a la Iglesia, no las iglesias grandes quien engrandece a las comunidades. Pero, aparte de su asistencia, en les pido su oración; pidan que sea un hombre honesto, sencillo, cercano, humilde, que sepa escuchar al pueblo de Dios. La oración es el motor de la vida cristiana. Gracias y nos vemos.

Pedro diácono

El testimonio de una madre, Doña Rafael Rodríguez

El próximo día 30 de diciembre culminará para mi hijo Pedro Luis un camino que  emprendió hace unos cuantos años. En ese camino le hemos acompañado su familia, sus amigos y todas las personas que han contribuido a su formación en todas y cada una de las etapas que él ha tenido que superar a nivel personal. Para todos ha supuesto un ejercicio de superación constante, que no ha tenido otra finalidad ni otro objeto que intentar adaptarnos con el entorno que le ha ido rodeando y forjando durante todo este tiempo.

Para mí en particular, como madre, ha sido un orgullo estar a su lado durante este tiempo que ha transcurrido en un abrir y cerrar de ojos; parece que fue ayer cuando, viviendo en Fuerteventura, Pedro vino a vivir con nosotros y allí encontró en la persona de Juan María, párroco en Corralejo, el punto de apoyo que necesitaba para dar curso a la inquietud que había nacido en su corazón y que desembocaría en su ingreso en el Seminario y ahora su ordenación. En este tiempo le hemos visto crecer y afianzarse en su fe y en su humanidad.

Esperamos que ese día sea una gran fiesta y todos nosotros acudamos con ilusión grande y amor. Gracias Pedro Luis por hacernos participes de tu vida cristiana y que el Señor te bendiga y te acompañe; se que así será.

Las palabras del sacerdote acompañante, D. José Domínguez

Me siento agradecido al Señor por concedernos, a mí y a la parroquia de Santo Domingo, el poder contribuir a la maduración pastoral de Pedro, al tiempo que vernos enriquecidos con su testimonio vocacional; algunos jóvenes incluso se han sentido interpelados vocacionalmente. Ciertamente es una gracia del Señor para nuestra Iglesia diocesana en estos momentos de sequía vocacional al ministerio presbiteral. Por último, al tiempo que felicito a Pedro, recordarle que la perseverancia es un don del Señor, mientras que la conversión personal y pastoral es una tarea diaria para la que contamos con toda la Iglesia. ¡Felicidades!

(Artículo publicado en el mensual diocesano Iglesia al Día
de diciembre de 2017)

Un intenso fin de curso

Este año el fin de curso en el Seminario está siendo especialmente intenso. Comenzábamos con la visita a la isla de Lanzarote a finales del pasado mes de abril. Prácticamente el Seminario Mayor entero nos trasladamos a la isla conejera con dos objetivos que humildemente creemos fueron alcanzados: conocer su realidad eclesial y hacer presente allí al Seminario. Fueron unos días cargados de encuentros y actividades: con los sacerdotes de la isla que nos acogieron maravillosamente, con niños y jóvenes, con las distintas comunidades parroquiales, etc. En esos días los seminaristas y formadores que fuimos nos distribuimos en distintas parroquias con el fin de llegar al mayor número de personas y comunidades. Y así fue. Ciertamente fue una experiencia muy positiva que nos ha enriquecido y nos ha ayudado a ampliar la visión de nuestra diócesis y del servicio ministerial que, si Dios quiere y así la Iglesia lo considera, un día se nos podrá pedir. Desde estas líneas expresamos nuestro agradecimiento a cuantos hicieron posible esta iniciativa y a los que contribuyeron a que saliera todo tan bien, como salió. Gracias a esa viva porción del Pueblo de Dios que peregrina en Lanzarote, y que tal vez nos estén leyendo. Les llevamos en nuestro corazón y rezamos por ustedes, como esperamos que también ustedes recen por nosotros y que lleven en el corazón y en su oración la preocupación por la promoción de las vocaciones sacerdotales.

 

Después de la experiencia de Lanzarote, ahora toca “poner los codos” para sacar lo mejor posible el curso académico en el Istic. Luego en julio ya vendrá el tiempo de las revisiones para valorar este curso que está acabando y nuestro proceso de discernimiento y formación en este camino vocacional que estamos siguiendo.

Cartel Campamento 2017

Los seminaristas menores, por su parte, tendrán a finales de este mes de junio el Campamento vocacional que, como cada año, organiza el Seminario Menor dirigido a chicos de entre 12 y 16 años. Tendrá lugar en el Centro de Pastoral (Campus de Tafira) del lunes 26 de junio al sábado 1 de julio. Unos días cargados de actividades en los que, además de hacer nuevas amistades, los muchachos tendrán la posibilidad de conocer más a Jesús, crecer en valores y, también, descubrir que todos en esta vida tenemos una misión a la que el Señor nos llama y que nos hace felices. Si conoces a algún joven que pueda estar interesado, no dudes en ofrecerle el campamento como actividad para este verano y contactar con tu parroquia o el Seminario Diocesano.

Además, este año, algunos de nuestros seminaristas menores participarán en el Encuentro nacional de seminaristas menores de bachillerato que tendrá lugar en Lugo del 9 al 13 de julio.

 

Ordenación diaconal

Tenemos la alegría de comunicarles que el sábado 1 de julio a las 11h en la Catedral, nuestro compañero Pedro Luis Martínez Rodríguez será ordenado diácono. Es un motivo de alegría para toda la Diócesis y por eso queremos invitarte a que nos acompañes ese día, ciertamente, con tu oración y, ojalá también, con tu presencia.

Tarjeta de ordenación Pedro

(Artículo publicado en el mensual diocesano Iglesia al Día de junio de 2017)